ABECEDARIO HERMENÉUTICO DE LA LECTOESCRITURA

Galo Guerrero-Jiménez

Alfabetización tecnológica, reflexiva y crítica

Está claro que frente al avance acelerado de las tecnologías de la información y de la comunicación debemos desarrollar nuestras habilidades personales para alfabetizarnos tecnológicamente y, ante todo, con plena conciencia de que frente a estas herramientas virtuales estamos ante un instrumento básico que, bien utilizado, nos ayuda a generar aprendizajes significativos no solo en calidad de lectores con conciencia individual, sino como lectores-autores digitales, preparados para un despertar analítico de nuestras prácticas cognitivas y sociales, dado que la influencia que se recibe desde las TIC es desde la comunidad global; pues, la dinámica que los flujos sociales desparraman en la red nos remite a tomar conciencia de que pertenecemos a esta enorme colectividad tecnológica, en donde  el concepto de autoridad personal paulatinamente va desapareciendo para dar paso al mandato de las opiniones de la mayoría. Pues, se trata de miles y miles de internautas que en la Internet -la red de redes- entran a conversar, cada uno con sus propios argumentos escritos digitalmente, o bien opinando in situ desde todo el mundo y para todo el mundo.

Bajo estas circunstancias, las TIC nos invitan a la toma de una conciencia abierta, y al mismo tiempo asociativa, activa y autónoma para estructurar los diferentes aprendizajes que nos interese asumir personalmente. Por eso es necesario, y hasta urgente,

el desarrollo por parte del lector y/o estudiante de competencias para la toma de decisiones y planteo de metas en el trabajo cultural, académico que está llevando a cabo, es decir, el desarrollo de habilidades de exploración, análisis, elaboración y defensa de un argumento con integración de ejercicios o pruebas, con apoyos para su crítica reflexiva en el trabajo individual y/o con otras personas” (Fainholc, 2007, p. 50).

En efecto, toda la información que en estos medios se genera es una ventana abierta al mundo, en donde una de las primeras características es la fluidez de la diversidad que se pasea ampliamente en todas las redes sociales y que, por lo tanto, exige de cada internauta, el despojo de estereotipos mentales distorsionados para poder valorar y respetar la amplia interculturalidad que aparece como un ADN en todos los géneros discursivos que la información virtual trae consigo.

En este orden, no solo la lectura exige unos dispositivos mentales apropiados para que no haya un desborde cognitivo y conceptual mal concebido, sino el desarrollo de habilidades para una escritura reflexiva, debidamente pensada y analizada, sobre todo cuando esta se genera para un público tan diverso e incierto que no conocemos. Aquí, el desarrollo de la creatividad, la concepción de conocimientos previos y la diversidad de lecturas que de un género discursivo se tenga, serán siempre vitales para generar aprendizajes inteligentes desde las condiciones geo-culturales que cada escribiente tiene para comunicarse.

Por lo tanto, el campo tecnológico, informático y telemático nos remite obligada y sabiamente a un saber hacer, pero profundamente reflexivo, de modo que lo metacognitivo y crítico nos lleven a operar los medios y los equipos tecnológicos no solo con efectividad y eficacia sino con una marcada capacidad intelectual y emocional para comprender el mundo de la lecto-escritura virtual con una mirada crítica, y en la que sea factible una comunicación horizontal, transparente, sincera, libre y no controlable, sino humanamente realizable.

Referencias bibliográficas

Fainholc, B. (2007). Lectura crítica en Internet. Análisis y utilización de los recursos tecnológicos en educación. Buenos Aires: HomoSapiens.