ABECEDARIO HERMENÉUTICO DE LA LECTOESCRITURA

Galo Guerrero-Jiménez

Cada lector tiene su propia hermenéutica

Un texto, según sea el lector, tiene una información que necesita ser procesada, a veces desde un lector cuya comprensión es ingenua, de novato, de aprendiz o de maestría (Pérez, 2016), dependiendo de sus circunstancias personales y contextuales. Por ejemplo, son medulares los conocimientos previos del lector más su esquema mental: creencias, intereses, cultura, valores, metas, sentimientos … los mismos que determinan las asociaciones, generalizaciones y posterior transferencia que se pueda hacer del mismo (Pérez, pp. 42-43), y en orden al desarrollo de la capacidad interior que cada lector posee para comprender, interpretar, juzgar y transferir ese conocimiento de manera metacognitiva. 

Al respecto es profundamente emotiva la confesión que emite la escritora guayaquileña María Fernanda Ampuero en su calidad de lectora:  

Cuando era jovencita lloraba cuando terminaba un libro que había  disfrutado mucho. El libro no necesariamente era triste, pero sí lo era la sensación de que aquello que me había sacado de mi cabeza y de mi mundo de porquería, que lo que me había dado tanto placer, se había          terminado para siempre. Podía volver a empezar la lectura, pero nunca más ignoraría qué le pasaba a los personajes, en qué acababa todo. Esa sensación, la de saber cómo terminaba el libro que me había acompañado por tantos días, me llenaba de amargura. Recuerdo leer la    última página, cerrarlo y acunarlo sobre mi pecho con una enorme tristeza de despedida. Recuerdo llorar  de fin de libro. (2018, p. 4). 

Este es el lector que aprende a disfrutar desde múltiples circunstancias; aquel que no le importa el contenido en sí del libro sino la huella que de él queda en el alma, en el corazón, en el cerebro, en fin, en toda su contextura humana; pues, “el lenguaje dice siempre algo más que su inaccesible sentido literal, que se pierde ya en cuanto se inicia la emisión textual” (Eco, 2016, p. 14) para dar paso al lector que ávido se adentra  en la pantalla o en las páginas del texto con un derroche de energías hermenéuticas para que sea su razonar y su emocionar los que dan cuenta de ese sujeto interpretante no de lo que dice el texto sino de cómo “crea sentido independientemente de la voluntad de quien enuncia” (Eco, p. 37) los contenidos del texto. 

En consecuencia, a un lector le impacta un texto de una manera, a otro de otra forma, y así por el estilo, cada lector tiene su propia lectura: su hermenéutica, según sea la riqueza y los límites de su subjetividad. “Se puede, en efecto, leer como infinitamente interpretable un texto que su autor ha concebido como absolutamente unívoco” (Eco, p. 39), es decir, con una misma significación, pero que el lector, según los procesos de su subjetividad lo interpreta desde su especial concepción metacognitiva, valorativa y fenomenológicamente estructurada para emitir un juicio que, en el fondo, es su criterio antropológico-axiológico-ético de la vida, de su vida, de su accionar como persona y, ante todo, como ciudadano del mundo. La ética, en este caso lector, “tiene así, mucho de hermenéutica del sujeto, de hermenéutica del sí mismo, de nosotros mismos, como construcción de lo que queremos ser, en el ámbito de la vida buena y correcta” (Beuchot, 2011, p. 123). 

Esta interpretación lectora, por lo tanto, es altamente cualificable en cualquier tipo de lector, por insipiente que aparentemente sea su parecer sobre la interpretación de un texto. Pues, “la hermenéutica nos hace ver que en la trama de nuestros juicios descriptivos hay elementos valorativos [que] nos ayudan a construir el puente de una antropología filosófica, una filosofía del hombre” (Beuchot, p. 121), del ser humano que piensa, que reflexiona, que actúa, y que su opinión responde desde una subjetividad: su hermenéutica que consiste en la libertad que el intérprete tiene para actuar filosófica y éticamente en esa porción de lenguaje textual. 

Ampuero, M. (2018, septiembre 7). “Llorar de fin de libro”. En “Cartón Piedra”, Revista de Diario El telégrafo: Guayaquil: Edición 357. 

Beuchot, M. (2011). Perfiles esenciales de la hermenéutica. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica y Universidad Nacional Autónoma de México. 

Eco, U. (2016). Los límites de la interpretación. Traducción de Elena Lozano Miralles. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial. 

Pérez, C. (2016). Comprensión lectora. Desde la transferencia del conocimiento. Quito: Pontificia Universidad Católica del Ecuador.